SALUDando a Los Cabos

Luxury Avenue

martes, 12 de mayo de 2015

LACTANCIA MATERNA, los beneficios en el/la niño/a

Hola a tod@s, en esta ocasión tuve el privilegio y el honor de tener conmigo en este programa al Dr Dino PietroPaolo, él es Pediatra e Inmunólogo, por lo que tuvimos un programa extraordinario.


‘Un imperativo clínico’

La gran mayoría de las madres pueden y deben amamantar, así como la gran mayoría de los lactantes pueden y deben ser amamantados. Solo bajo circunstancias excepcionales puede considerarse la leche materna inadecuada para el lactante.

A pesar de ser un acto natural, la lactancia materna también es un comportamiento aprendido. Las tasas de inicio de lactancia en el hospital demuestran que la mayoría de las madres quieren amamantar y tratan de hacerlo. Sin embargo, e incluso desde el inicio, las madres no pueden conseguir el apoyo a la lactancia que necesitan. Las bajas tasas de lactancia materna a los 3, 6 y 12 meses muestran que las mujeres se enfrentan a múltiples barreras adicionales para mantener una lactancia materna exitosa. 

La lactancia materna es ampliamente reconocida como el mejor alimento para los bebés, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que todos los niños tengan lactancia materna exclusiva durante al menos seis meses después del nacimiento e idealmente hasta los dos años de edad. Los alimentos complementarios ofrecidos antes de los seis meses de edad tienden a desplazar a la leche materna y no dan ninguna ventaja nutricional para la salud. La lactancia materna mejora la salud del niño, la salud de la madre, y fortalece el vínculo madre-hijo. 


 Asimismo la lactancia materna contribuye al vínculo entre madre e hijo, generando con ello un mejor desarrollo psicosocial. Además, las madres que amamantan exclusivamente tienen menos probabilidades de quedar embarazadas en los primeros seis meses posteriores al parto, se recuperan más rápido después de dar a luz, y vuelven más pronto a su peso anterior al embarazo. Las pruebas empíricas indican que estas madres sufren menos casos de depresión postparto y corren también un menor riesgo de padecer cáncer de ovario y de mama más adelante en la vida. 

Los bebés con lactancia materna tienen menores tasas de enfermedades gastrointestinales y respiratorias, de otitis media y alergias, mejor agudeza visual y mayor desarrollo cognitivo y del lenguaje. 

 La lactancia materna también apoya la capacidad del niño para aprender, y ayuda a prevenir la obesidad y las enfermedades crónicas en el futuro. Estudios recientes realizados en los Estados Unidos y en el Reino Unido destacan los grandes ahorros en la atención de la salud que se derivan de la lactancia materna, debido a que los niños amamantados se enferman con menor frecuencia que los niños que no son amamantados 

El desarrollo de la glándula mamaria (mamogénesis), el proceso mediante el cual la glándula mamaria genera la capacidad de secretar leche (lactogénesis), el proceso de producción de leche (lactancia) y las propiedades específicas de la leche humana es lo que la hacen única y apropiada para los bebés humanos. Las propiedades de la leche humana facilitan la transición desde la vida intrauterina a la vida ex útero. Esta dinámica de fluidos proporciona una gran variedad de sustancias bioactivas para el crecimiento del bebé durante los períodos críticos del desarrollo del cerebro y de los sistemas inmune e intestinal.


 A pesar de que los beneficios de la lactancia materna están bien documentados en todo el mundo, sólo el 39% de los niños menores de seis meses recibieron leche materna exclusiva en 2012. Esta cifra mundial ha mejorado muy poco desde hace varias décadas, debido en parte a que la tasa de lactancia materna es baja en los países con mayor población y a la falta en general de un entorno que propicie que las madres amamanten. 




 “No hay ninguna otra intervención de salud que tenga mayores repercusiones para los bebés y las madres que la lactancia materna, y que cueste menos a los gobiernos”, dijo la Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF, Geeta Rao Gupta. “La lactancia materna exclusiva es la ‘primera inmunización’ de un bebé, y la forma más eficaz y barata de salvar vidas”. 



Los niños que reciben lactancia materna exclusiva tienen 14 veces más probabilidades de sobrevivir durante los primeros seis meses de vida que los niños que no son amamantados. Iniciar la lactancia materna el primer día después del nacimiento puede reducir el riesgo de muerte del recién nacido hasta en un 45%. UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran a la lactancia entre las intervenciones clave para mejorar la supervivencia infantil y recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida de los niños y las niñas, la introducción de alimentación complementaria posterior a los seis meses y la continuación de la lactancia materna hasta los dos años o más. 


En México la lactancia materna ha disminuido en las últimas décadas debido a múltiples factores, entre ellos, la urbanización, la comercialización de sucedáneos de la leche materna y el aumento de las actividades de las mujeres dentro de la fuerza productiva del país. 

La última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2012) registra que las prácticas de lactancia en México están muy por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Poco más de un tercio de los niños son puestos al seno materno en la primera hora de vida y se observa un porcentaje sumamente bajo de niños de seis meses que reciben lactancia materna exclusiva (14.4%). 

La mitad de los niños menores de dos años en México usan biberón, cuando la recomendación es que no sea usado en su alimentación, y solo la tercera y séptima parte de los niños reciben lactancia materna al año y a los dos años, respectivamente. Sólo tres entidades federativas del país (Jalisco, Oaxaca y Guerrero) alcanzaron 90% de bebés con lactancia al menos hasta los 4 meses, mientras que en seis estados más de 10% de los bebés nunca recibió lactancia materna. 


La lactancia en México ha tenido cambios drásticos y desfavorables. Entre 2006 y 2012 bajó casi 8 puntos porcentuales al pasar de 22.3 a 14.4% en el promedio nacional, mientras que en el medio rural disminuyó a la mitad (de 36.9 a 18.5%). 

Adicionalmente, la ENSANUT 2012 considera que “el medio en el que se desarrolla y vive la mujer mexicana es hostil a la lactancia”. Entre los factores de hostilidad se señala la deficiente preparación que reciben las mujeres para la lactancia y la separación inmediata del recién nacido durante varias horas, periodo en el cual se le ofrecen otros líquidos, entre ellos, la fórmula láctea. También se señalan carencias en los servicios de salud que imposibilitan que las madres reciban una orientación adecuada para resolver los problemas comunes de la lactancia, por lo que se recurre a la fórmula. 

Por último, las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) establecen disposiciones relativas a la lactancia materna. Por ejemplo, la NOM-043-SSA2-2012 Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria, afirma en el numeral 5.4.2 que se debe promover el inicio de la lactancia materna en la primera media hora de vida continuando a libre demanda hasta el sexto mes en forma exclusiva. A partir de esta edad, además de iniciar la alimentación complementaria continuar la lactancia materna hasta los dos años de edad”. 

Disposiciones similares se encuentran en el PROY-NOM-007-SSA2-2010 Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y del recién nacido, en la que se enfatiza la importancia de la lactancia materna exclusiva y no se recomienda recurrir a sucedáneos de la leche u otro tipo de fórmulas lácteas. 

Las tendencias decrecientes en la lactancia materna en México están asociadas a múltiples factores y, por lo mismo, las respuestas que se pongan en marcha para revertirlas deberán ser también multifactoriales y abordar las causas de todo tipo que desincentivan u obstaculizan esta práctica bajo una perspectiva integral, habida cuenta de su impacto decisivo en la salud de los niños y de sus madres. 

Aunque la lactancia materna es natural y puede parecer instintiva, es esencial establecer un entorno propicio para que se convierta en la norma de alimentación de los bebés. Las madres necesitan la ayuda de profesionales de la salud calificados y de trabajadores de la comunidad que les apoyen para practicar la lactancia, así como de información que tenga en cuenta las condiciones culturales, además de leyes y políticas favorables, especialmente en torno a la comercialización de sucedáneos de leche materna y los derechos laborales asociados con la maternidad, tales como la duración de las licencias, los períodos de lactancia previstos para las madres que trabajan y las facilidades de todo tipo que estén a su disposición para favorecer esta práctica. 

UNICEF promueve la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y la lactancia materna continuada durante dos años o más, empleando tácticas creativas para llamar la atención 
sobre el tema. 






Composición de la leche materna
La leche humana no es un fluido corporal uniforme, es una secreción de la glándula mamaria de composición cambiante. El calostro o primera leche es muy diferente de la leche de transición y de la leche madura. La leche cambia con la hora del día y durante el curso de la lactancia. 








Tal vez, lo más importante es darse cuenta de que la leche humana no es simplemente un alimento, se trata de un sistema humano complejo, sofisticado y altamente integrado de apoyo infantil que proporciona al
niño: protección contra las infecciones (es la más reconocida y con los resultados científicos mejor documentados), información (a través de sustancias volátiles y sabores presentes en la leche) y una nutrición ideal.

La importancia de lactar al bebé en la primera hora postnatal

El recién nacido sano tiene un patrón secuencial innato de comportamiento durante las primeras horas después del nacimiento, si el bebé se pone en contacto piel a piel con el pecho de la madre. Poco a poco, los reflejos llegan a la vida; el bebé adquiere sucesivamente la succión y los reflejos primitivos, empuña la mano, una media hora después del nacimiento lleva la mano a su boca y, luego de una hora postparto, encuentra el seno materno y comienza a succionar. Esta oportunidad de vínculo temprano ha demostrado que lo ayuda en la transición metabólica y termodinámica que le ocurre.
La secuencia del comportamiento alimentario normal del bebé empieza inmediatamente después del nacimiento y termina cuando agarra el pezón, succiona y luego se queda dormido.


Aparte de provocar un comportamiento secuencial del bebé, el contacto “piel a piel” es la mejor manera natural de mantenerlo caliente después del nacimiento.
Con el contacto piel a piel con la madre, los comportamientos y actividades del bebé desde el nacimiento hasta la primera succión o el primer período de sueño siguen nueve fases:
1. Llanto inmediato, cuando se pone en contacto con la piel.
2. Un corto período de relajación, sin movimientos
corporales.
3. Se despierta.
4. Incremento progresivo de la actividad, tales como mirar la areola/pezón, emitiendo sonidos
específicos y haciendo movimientos mano-pecho- boca.
5. Rotación, movimientos para encontrar la areola.
6. Descanso.
7. Familiarización, cuando alcanza la areola, empieza a lamer y a tocarla con los labios, y, luego
de 15 minutos e incluso hasta 45, comienza a succionar.
8. Succión.
9. Sueño, que resulta en una pronta y óptima autorregulación.

Componentes de protección,para el bebé y la madre 

¿Cómo puede un agente único (la leche materna) proteger contra diferentes tipos de infecciones causadas por varias clases de patógenos en diversos sitios, mediados a través de múltiples y distintas fisiopatologías? La respuesta viene de brindar protección directa e indirecta por medio de los múltiples componentes de la leche y de actividades que incluyen inmunoglobulinas, diferentes glicoproteínas, tales como mucinas y lactadherina, oligosacáridos, proteínas de unión y de actividades enzimáticas, antioxidantes, receptores solubles de citoquinas/ antagonistas de citoquina, ácidos grasos libres, pH fecal ácido y una flora fecal característica.

Los efectos directos en la unión de los patógenos potenciales/toxinas y la prevención de su adherencia al tejido objetivo del huésped, evitando la enfermedad, están mediados por la inmunoglobulina A secretora (IgAs), por los oligosacáridos e, incluso, por las membranas de los glóbulos de grasa de la leche. Las fórmulas lácteas han tenido cambios sustanciales para parecerse a la leche materna, pero lo enunciado en los dos párrafos anteriores deja en claro que aún estamos lejos de imitar por completo el alimento ideal para el bebé, como lo es la leche humana.
La flora fermentativa productora de ácido probablemente controla el número de los potenciales patógenos entéricos de la flora de los adultos en el lactante. En el tubo digestivo del lactante, existen bacterias benéficas, metabólicamente optimizadas para utilizar los carbohidratos de la leche materna como fuente de energía.

Terminología de la lactancia materna
 En 1988, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (Unicef) propusieron una terminología estándar para la recopilación y descripción de los datos del comportamiento de la lactancia materna, actualizada por la OMS, la cual ahora se utiliza ampliamente. 

Lactancia materna exclusiva: se define como el bebé que se alimenta con solo leche materna, con la posible excepción en determinadas poblaciones de la vitamina D y del hierro en lactantes de peso relativamente bajo.
Lactancia materna predominante: cuando el bebé recibe leche materna como fuente principal de alimento. Permite que el lactante reciba líquidos (agua y bebidas a base de agua, jugos de frutas, soluciones orales de rehidratación) y gotas o jarabes (vitaminas, minerales, medicinas), pero no que reciba todo lo demás (en particular, leche no materna y líquidos basados en alimentos).
Lactancia materna complementaria: cuando el bebé recibe la leche materna y alimentos sólidos o semisólidos, y permite que el lactante reciba alimentos o líquidos, incluyendo leche
no humana.
Lactancia materna: cuando el niño recibe leche materna en cualquier cantidad y le permite recibir otros alimentos o líquidos, incluyendo leche no humana.



Las razones más frecuentes planteadas por las mujeres para suspender la lactancia materna han sido ampliamente documentadas y tienden a relacionarse con aspectos básicos de salud evitables, como:

1. El dolor en los pezones.
2. La preocupación por la suficiencia del suministro
de leche.
3. La percepción de que el bebé no se sacia.
4. La percepción del daño que la lactancia puede
ocasionar en el seno.

Se ha descubierto que el dolor en el pezón es uno de los retos tempranos más comunes de la lactancia materna y, para la mayoría de las mujeres, es una molestia transitoria que mejora con relativa rapidez. No obstante, las quejas de dolor en el pezón deben llevar a una evaluación del agarre del bebé al seno y tal vez del reposicionamiento. A menudo, una solución simple es el cambio de posición, que ayuda a extender en lugar de flexionar el cuello del bebé o a ejercer una presión suave en el mentón del niño para fomentar una prensión labial más amplia.

Un examen en profundidad de la cavidad oral del recién nacido puede identificar anquiloglosia o frenillo corto, que puede afectar el movimiento y la función de la lengua, llegando a causar abrasión del pezón. Para el dolor de pezón o la formación de grietas, han demostrado ser igualmente eficaces la aplicación de leche materna extraída, compresas de agua caliente, crema de lanolina o compresas con bolsas de té.

La principal razón para que no se entreguen muestras de fórmula láctea a las mamás es una introducción precoz de fórmula que puede interferir con la producción de leche materna, debido a ser esta última “un sistema de oferta y demanda”. Si se añade leche en forma de fórmula, el volumen de leche materna que el bebé requiere es menor, lo que conduce a una disminución de la producción.

Les dejo esta maravilla Española que encontré para las mamás que les encantan los gadgets y las apps, solo búsquenla en su tienda virtual y listo. 


BIBLIOGRAFÍA: 
UNICEF.org
"Leche Materna y Lactancia, siempre actual", revisión. Silva G.E., Pediatria, medicina interna pediátrica. CCAP, Vol11 No. 3, pp 5-20, Colombia, 2012.
Fotos: Google 


martes, 5 de mayo de 2015

DIARREA

¿Qué es la diarrea?

La diarrea es la evacuación intestinal frecuente de heces flojas y líquidas. La evacuación intestinal, también llamada heces, son los depósitos del cuerpo que pasan a través del recto y el ano. Las heces contienen el material restante después de que el aparato digestivo absorbe los nutrientes y líquidos de lo que usted come y bebe. Si el cuerpo no absorbe los líquidos, o si su aparato digestivo produce líquidos adicionales, las heces serán flojas y líquidas. Las heces flojas contienen más agua, sales y minerales y pesan más que las heces sólidas.
La diarrea de corta duración se llama diarrea aguda. La diarrea aguda es un problema común y suele durar de 1 a 2 días, pero podría durar más tiempo. La diarrea que dura por lo menos 4 semanas se llama diarrea crónica. Los síntomas de la diarrea crónica pueden ser continuos o pueden aparecer y desaparecer.


Cuáles son las causas de la diarrea?

Las causas de la diarrea incluyen
  • bacterias provenientes de alimentos o agua contaminados
  • virus que causan enfermedades como la gripe o la influenza
  • parásitos, que son organismos diminutos que se encuentran en los alimentos o agua contaminados
  • medicamentos, como los antibióticos
  • problemas en digerir ciertos alimentos
  • enfermedades que afectan el estómago, el intestino delgado o el colon, como la enfermedad de Crohn
  • problemas en la función del colon, causados por trastornos como el síndrome de intestino irritable
A veces no se puede encontrar causa alguna. Siempre y cuando la diarrea desaparezca de 1 a 2 días, identificar la causa no suele ser necesario.



Además de pasar heces frecuentes y flojas, otros posibles síntomas incluyen
  • cólicos o dolor en el abdomen—la zona entre el pecho y las caderas
  • una necesidad urgente de ir al baño
  • pérdida del control intestinal
Usted podría sentirse mal del estómago o deshidratarse. Si un virus o una bacteria es la causa de la diarrea, es posible que tenga fiebre y escalofríos y heces sanguinolentas.

Deshidratación

Estar deshidratado significa que su cuerpo no tiene suficiente líquido para funcionar adecuadamente. Cada vez que usted tiene una evacuación intestinal, pierde líquidos. La diarrea hace que usted pierda aún más líquidos. También pierde sales y minerales tales como sodio, cloruro y potasio. Estas sales y minerales afectan la cantidad de agua que permanece en su cuerpo.
La deshidratación puede ser grave, especialmente para los niños, los adultos mayores y las personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Las señales de deshidratación en los adultos incluyen
  • tener sed
  • orinar con menos frecuencia de lo normal
  • tener orina oscura
  • tener piel reseca
  • sensación de cansancio
  • sensación de mareo o desmayo



Las señales de deshidratación en los bebés y los niños pequeños incluyen
  • tener la boca y lengua resecas
  • llanto sin lágrimas
  • no mojar los pañales por 3 horas o más
  • tener los ojos, mejillas o el área blanda del cráneo hundidos
  • tener fiebre alta
  • irritabilidad o somnolencia mayor de lo normal
Además, cuando las personas están deshidratadas, la piel no se alisa de nuevo después de pellizcarla suavemente y soltarla.





¿Cuándo debo de acudir al doctor?

Usted debe ir a un proveedor de atención médica si tiene cualquiera de los siguientes síntomas:
  • señales de deshidratación
  • diarrea de 2 días o más (en niños 24 hrs)
  • dolor intenso en el abdomen o el recto
  • fiebre de 38 ºC  o más
  • heces que contienen sangre o moco
  • heces de color negro y alquitranadas
  • Vómitos
La diarrea a menudo desaparece sola, pero puede ser una señal de un problema más grave.


¿Cómo se diagnostica la causa de la diarrea?

Para identificar la causa de la diarrea, el proveedor de atención médica podría
  • realizar un examen físico
  • preguntarle acerca de cualquier medicamento que esté tomando
  • examinar las heces o sangre para buscar bacterias, parásitos u otras señales de enfermedad o infección
  • pedirle que deje de comer ciertos alimentos para ver si la diarrea desaparece
Si usted tiene diarrea crónica, el doctor le puede realizar otras pruebas para buscar señales de enfermedad.

¿Cómo se trata la diarrea?

La diarrea se trata al restituir los líquidos, sales y minerales perdidos para prevenir la deshidratación.
Tomar medicamentos para detener la diarrea puede ser útil en ciertos casos. Los medicamentos de venta libre que se pueden comprar sin receta médica incluyen la loperamida (Imodium), treda, el salicilato de bismuto (Pepto-Bismol, Kaopectate). Si los síntomas empeoran o si la diarrea dura más de 2 días, deje de tomar estos medicamentos. Si tiene diarrea sanguinolenta, no debería usar medicamentos de venta libre para la diarrea. Estos medicamentos podrían hacer que la diarrea dure por más tiempo. Por lo general, el doctor le recetará antibióticos en lugar de estos medicamentos.
Los medicamentos de venta libre para la diarrea pueden ser peligrosos para los bebés y niños. 

Alimentación, dieta y nutrición

Para prevenir la deshidratación cuando usted tiene diarrea, es importante beber mucha agua, pero también debe tomar líquidos que contienen sodio, cloruro y potasio.

  • Los adultos deben beber agua, jugo de frutas, bebidas deportivas, bebidas gaseosas sin cafeína y caldos salados.
  • Los niños deben beber soluciones de rehidratación oral—SUERO VIDA ORAL , bebidas especiales que contienen sales y minerales para prevenir la deshidratación. Estas bebidas incluyen Pedialyte, Electrolite, etc.... Estas bebidas se venden en la mayoría de supermercados y farmacias.


Si usted tiene diarrea, coma alimentos suaves y blandos tales como



  • bananas
  • manzanas
  • pan tostado
  • arroz sencillo
  • papas hervidas









  • tostadas
  • saltinas
  • zanahorias cocidas
  • pollo horneado sin piel ni grasa
  • caldos de pollo con verduritas y arroz








Una vez que la diarrea se detenga, puede volver a comer sus alimentos habituales. Si cierto alimento es la causa de la diarrea, trate de evitarlo.

Mientras usted espera que la diarrea desaparezca, evite alimentos que puedan empeorarla:
  • bebidas con cafeína, como el café y la cola
  • alimentos ricos en grasa o grasosos, como los alimentos fritos
  • alimentos con mucha fibra, como las frutas cítricas
  • alimentos dulces, como pasteles y galletas









Durante o después de un episodio de diarrea, algunas personas tienen problemas para digerir la lactosa, que es el azúcar en la leche y los productos lácteos. Sin embargo, usted podría digerir el yogur. Comer yogur con cultivos bacterianos activos puede ayudarle a sentirse mejor en menos tiempo.
Cuando los bebés tengan diarrea, continúe con la lactancia materna o la lactancia artificial.
Luego de haber tenido diarrea causada por un virus, los problemas para digerir la lactosa pueden durar de 4 a 6 semanas. También podría tener diarrea por un tiempo breve después de comer o beber leche o productos lácteos.


¿Se puede prevenir la diarrea?

Hay dos tipos de diarrea que se pueden prevenir—la diarrea por rotavirus y la diarrea del viajero.

Diarrea por rotavirus

RotaTeq y Rotarix, son dos vacunas que protegen contra el rotavirus—un virus común que causa diarrea en los bebés y niños. RotaTeq se administra en tres dosis a los bebés de 2, 4 y 6 meses de edad. Rotarix se administra en dos dosis. La primera dosis cuando el bebé cumple 6 semanas de edad, y la segunda 4 semanas después de la primera dosis, pero antes de que el bebé cumpla 24 semanas de edad. 
RotaTeq y Rotarix sólo previenen la diarrea causada por el rotavirus. Los niños que han sido vacunados pueden aún desarrollar diarrea por otras causas.

La diarrea del viajero

Cuando se visitan lugares en vías de desarrollo como en Latinoamérica, África y Asia del Sur se puede sufrir de diarrea del viajero, causada por ingerir alimentos o beber agua que contiene bacterias, virus o parásitos nocivos.
La diarrea del viajero se puede prevenir tomando ciertas precauciones:
Ilustración de una mujer puesta una mochila de acampar y tomando de una botella de agua.
  • No beba agua de la llave, use agua de la llave para cepillarse los dientes, o cubitos de hielo hechos con agua de la llave.
  • No beba leche ni coma productos lácteos sin pasteurizar.
  • No coma frutas y verduras crudas a menos que puedan pelarse y lo haga usted mismo.
  • No coma carne cruda o pescado término crudo.
  • No coma carne o mariscos de caparazón duro si no se los sirven calientes.
  • No coma alimentos vendidos por vendedores ambulantes.
Puede beber agua embotellada, bebidas gaseosas y bebidas calientes como el café y el té.
Antes de viajar fuera de los Estados Unidos, hable con su proveedor de atención médica. El proveedor de atención médica le puede sugerir que lleve medicamentos con usted. En algunos casos, tomar antibióticos antes de viajar puede ayudar a prevenir la diarrea del viajero. Y el tratamiento oportuno con antibióticos puede disminuir el tiempo que dure un episodio de diarrea del viajero.




LA VENGANZA DE MOCTEZUMA
En los países asiáticos se le llama "dama de Nueva Delhi" y en los americanos "venganza de Moctezuma", pero en realidad se trata del mismo problema: afección estomacal por deficiente higiene en alimentos y bebidas que aqueja principalmente a los visitantes extranjeros. Si usted está próximo a viajar... extreme precauciones.




Dice la leyenda que antes de morir el antepenúltimo emperador azteca, Moctezuma, profirió una maldición en contra de los españoles que dominaban su cultura, y de todos aquellos extranjeros que arribaran al nuevo continente, condenándolos a padecer una serie de enfermedades intestinales como respuesta a sus intenciones de conquista.
Esa parece ser la razón por la que los visitantes sufren en México afecciones como gastroenteritis, popularmente conocida como "venganza de Moctezuma" y la cual generalmente es causada por el parásito Escherichia coli. Científicamente es denominada ECET, y lo singular en el asunto es que también los mexicanos, y de hecho el resto de los americanos, también pueden sufrir los embates de esta bacteria cuando visitan países latinoamericanos, asiáticos o africanos donde las medidas de higiene en los alimentos no son las de mayor confianza; sucede lo mismo a la inversa para los viajantes de aquellas tierras al continente americano.
Otra versión es que el nombre originalmente fue dado por los nativos mexicanos tras la llegada de los españoles, y tras un incidente relacionado al maíz en España.


A pesar de que no era muy de su agrado, el maíz estaba libre de los impuestos que imponía el gobierno español y la Iglesia, por lo que era más económico y por tanto el sustento alimenticio ideal para la gente de recursos limitados. Sin embargo, cuando los españoles intentaron procesar el maíz, lo trataron como si fuera trigo, descartando el proceso de nixtamalización que le daban los nativos mesoamericanos al maíz. Al omitir el proceso de nixtamalización, el maíz no libera niacina (o vitamina B3), que es un elemento indispensable para la alimentación humana; y al hacer falta en una dieta basada únicamente en maíz, traía como consecuencia una serie de desarreglos y deficiencias que llegaban hasta provocar la locura y la muerte de los que padecían la deficiencia de este componente. 





Este padecimiento costó en Europa la vida de muchas personas. Tras ser investigado por el doctor Gaspar Casal,  en España se denominó a este padecimiento como  "Mal de la Rosa"y después pelagra como se ve en su obra "Historia Natural y Médica del Principado de Asturias"



Puntos para recordar

  • La diarrea es la evacuación intestinal frecuente de heces flojas y líquidas.
  • La diarrea aguda es un problema común. Ésta suele durar de 1 a 2 días, pero podría durar más tiempo.
  • Estar deshidratado significa que su cuerpo no tiene suficiente líquido para funcionar adecuadamente. La deshidratación puede ser grave, especialmente para los niños, los adultos mayores y las personas con sistemas inmunitarios debilitados.
  • La diarrea se trata al restituir los líquidos, sales y minerales perdidos.
  • Visite a su proveedor de atención médica si tiene señales de deshidratación, diarrea por más de 2 días, dolor intenso en el abdomen o el recto, fiebre de 38ºC o más, heces que contienen sangre o moco, o heces que son de color negro y alquitranadas.
  • Lleve de inmediato a su hijo a un proveedor de atención médica si tiene señales de deshidratación, diarrea por más de 24 horas, fiebre de 38ºC o más, heces que contienen sangre o moco, o heces que son de color negro y alquitranadas.
  • Hay dos tipos de diarrea que se pueden prevenir—la diarrea por rotavirus y la diarrea del viajero.

http://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/diarrea/Pages/ez.aspx

http://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/diarrea-deshidratacion/articulos/la-venganza-de-moctezuma-y-su-embate-al-estomago.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Venganza_de_Moctezuma

jueves, 30 de abril de 2015

Obesidad Infantil


Hola a todos los niños interiores, por estar tan cerca la fecha del día del niño, creo que es importante la prevención de enfermedades y problemas de autoestima, por lo que este tema es de vital importancia para los papás. 

Aumento del sobrepeso y la obesidad infantiles
La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Se calcula que en 2010 hay 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo.

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles. Por consiguiente hay que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil.

¿Qué son el sobrepeso y la obesidad?

El sobrepeso y la obesidad se definen como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud».





Medición del sobrepeso y la obesidad

Resulta difícil encontrar una forma simple de medir el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes porque su organismo sufre una serie de cambios fisiológicos a medida que van creciendo. Dependiendo de la edad, existen varios métodos para determinar qué es un peso corporal saludable:








Entre los 0 y los 5 años

Los Patrones de crecimiento infantil de la OMS, presentados en abril de 2006, incluyen mediciones del sobrepeso y la obesidad en lactantes y niños de hasta 5 años.


Entre los 5 y los 19 años

La OMS ha elaborado Datos de referencia sobre el crecimiento entre los 5 y los 19 años. Se trata de una reconstrucción de la referencia de 1977 del Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias (NCHS)/OMS y utiliza los datos originales del NCHS, complementados con datos de la muestra de menores de 5 años utilizada para elaborar los patrones de crecimiento infantil de la OMS.


En adultos

El parámetro más utilizado para medir el sobrepeso y la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), cuya determinación es sencilla y permite identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos, tanto a nivel individual como poblacional. El IMC se define como el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2). El IMC es el mismo para ambos sexos y todas las edades (en adultos). Sin embargo, debe considerarse como una orientación no muy precisa, porque puede no corresponderse con el mismo porcentaje de grasa corporal en diferentes individuos. El IMC todavía no es utilizable en los niños.


¿Por qué son importantes el sobrepeso y la obesidad infantiles?

Consecuencias de los modos de vida poco saludables durante la infancia

La obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte y discapacidad prematuras en la edad adulta. Los niños con sobrepeso u obesos tienen mayores probabilidades de seguir siendo obesos en la edad adulta y de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
El riesgo de la mayoría de las enfermedades no transmisibles resultantes de la obesidad depende en parte de la edad de inicio y de la duración de la obesidad. La obesidad en la infancia y la adolescencia tienen consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo. Las consecuencias más importantes del sobrepeso y la obesidad infantiles, que a menudo no se manifiestan hasta la edad adulta, son:
  • ·        las enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales);
  •            la diabetes;
  •            los trastornos del aparato locomotor, en particular la artrosis, y
  • ·       ciertos tipos de cáncer (de endometrio, mama y colon).

Los datos de 2005 muestran las consecuencias a largo plazo de un estilo de vida no saludable. Cada año mueren a consecuencia del sobrepeso y la obesidad por lo menos 2,6 millones de personas.


La doble carga: un riesgo grave

Muchos países de bajos y medianos ingresos se enfrentan en la actualidad a una "doble carga" de morbilidad: siguen debatiéndose con el problema de las enfermedades infecciosas y la subnutrición, y al mismo tiempo están sufriendo un rápido aumento de los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles como la obesidad y el sobrepeso, especialmente en el medio urbano. No es raro que en un mismo país, comunidad u hogar coexistan lado a lado la subnutrición y la obesidad.
Esta doble carga es causada por una nutrición inadecuada durante el periodo prenatal, la lactancia y la infancia, seguida de una exposición a alimentos ricos en grasas y calorías y pobres en micronutrientes, así como de una falta de actividad física a medida que el niño va creciendo.



¿Cuáles son las causas?







Causas por las que los niños y adolescentes se vuelven obesos

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad infantiles es atribuible a varios factores, tales como:
·       El cambio dietético mundial hacia un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables.
·       La tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.

Causas sociales de la epidemia de obesidad infantil

La OMS reconoce que la prevalencia creciente de la obesidad infantil se debe a cambios sociales. La obesidad infantil se asocia fundamentalmente a la dieta malsana y a la escasa actividad física, pero no está relacionada únicamente con el comportamiento del niño, sino también, cada vez más con el desarrollo social y económico y las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbana, medio ambiente, educación y procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos.
El problema es social y por consiguiente requiere un enfoque poblacional, multisectorial, multidisciplinar y adaptado a las circunstancias culturales.
Al contrario de la mayoría de los adultos, los niños y adolescentes no pueden elegir el entorno en el que viven ni los alimentos que consumen. Asimismo, tienen una capacidad limitada para comprender las consecuencias a largo plazo de su comportamiento. Por consiguiente necesitan una atención especial en la lucha contra la epidemia de obesidad.


¿Qué se puede hacer para luchar contra la epidemia de obesidad infantil?

El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles conexas son en gran medida prevenibles. Se acepta que la prevención es la opción más viable para poner freno a la epidemia de obesidad infantil, dado que las prácticas terapéuticas actuales se destinan en gran medida a controlar el problema, más que a la curación. El objetivo de la lucha contra la epidemia de obesidad infantil consiste en lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida.


Recomendaciones generales

 
·       aumentar el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos;
·       reducir la ingesta total de grasas y sustituir las saturadas por las insaturadas;
·       reducir la ingesta de azúcares, y
·       mantener la actividad física: un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas. Para controlar el peso puede ser necesaria una mayor actividad física.



Recomendaciones para la sociedad

Para frenar la epidemia de obesidad infantil es necesario un compromiso político sostenido y la colaboración de muchas partes interesadas, tanto públicas como privadas. Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen un papel fundamental en la creación de entornos saludables y de condiciones de asequibilidad y accesibilidad de opciones dietéticas más saludables para los niños y los adolescentes. Por consiguiente, el objetivo de la OMS consiste en movilizar estos asociados e involucrarlos en la aplicación de la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud.
La OMS apoya la definición, aplicación y seguimiento de medidas, así como el liderazgo en su aplicación. Para avanzar es necesario un enfoque multisectorial que movilice las energías, recursos y conocimientos técnicos de todas las partes interesadas a escala mundial.



Lecciones para prevenir la obesidad infantil

  • Trabajo colaborativo entre comunidad, escuela y autoridades: clave para reducir la obesidad infantil en México
La promoción de una alimentación saludable y actividad física en niños y niñas de 6 a 10 años dentro de las escuelas, podría contribuir a la prevención del sobrepeso y obesidad, así lo demostró un estudio desarrollado en Tlaltizapán, Morelos, por los institutos nacionales de Salud Pública (INSP) y de Pediatría (INP), en colaboración con el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile (INTA).
El estudio se centró en promover hábitos de alimentación saludable y actividad física tanto en las escuelas como en el entorno comunitario, logrando una amplia participación de las familias y una estrecha colaboración de las autoridades municipales, educativas y de salud de la comunidad.
Padres de familia, alumnos, profesores, directivos y vendedores de alimentos en las escuelas participaron en talleres y actividades prácticas de capacitación, concientización y promoción, con el objetivo de aumentar la actividad física, la disponibilidad y consumo de verduras, frutas, alimentos saludables y agua, así como reducir la disponibilidad y consumo de alimentos y bebidas cuya venta está restringida por los lineamientos escolares establecidos en 2011 por las Secretarías de Educación y de Salud.
Las actividades de promoción contaron con amplia participación de madres de familia, quienes realizaron concursos sobre recetas saludables, lograron la impresión de un recetario de los platillos locales más saludables, la difusión de estas acciones en programas de radio y desarrollaron múltiples actividades lúdicas con la participación de los menores. Estas acciones tuvieron un gran impacto en el empoderamiento de los Consejos Escolares de Participación Social, conformados principalmente por madres y padres de familia comprometidos con la salud de sus hijos, beneficiando a las más de 760 familias de las escuelas de nivel primaria de la localidad.
Los resultados obtenidos por el estudio fueron muy alentadores y se reflejaron en un incremento significativo de la condición física de los niños en velocidad y resistencia, gracias a la mejora en la calidad de las clases de educación física, la práctica cotidiana de activación física y la implementación de recreos activos.

Entre los resultados sobre actividad física se encuentran:
  • Las clases de educación física aumentaron alrededor de 15 minutos de duración.
  • La actividad física moderada y vigorosa en dichas clases aumentó 16 minutos en promedio.
  • En escuelas de tiempo completo se logró incrementar en 2 660 el número de pasos de los niños durante la jornada escolar, y en 531 pasos en las escuelas de horario regular.




Respecto a la promoción de la alimentación saludable, algunos de los logros fueron:
  • Una disminución importante en el consumo, durante el periodo escolar de alimentos y bebidas restringidas por los lineamientos escolares.
  • Se redujo en 86% el consumo de botanas dulces compradas en la escuela durante el recreo, como galletas, pastelillos, dulces, chocolates, etc.
  • Disminuyó en 72% el consumo de alimentos fritos comprados en la escuela.
El estudio se diseñó tomando en cuenta la experiencia del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile (INTA), institución que ha aplicado programas de promoción de alimentación saludable y actividad física en escuelas de Chile, con excelentes resultados y reconocimiento internacional. Considerando estos logros, el estudio se llevó a cabo del 2011 al 2013 bajo el liderazgo del Dr. Juan Ángel Rivera Dommarco, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP y del Mtro. Héctor Ávila Rosas, jefe del Departamento de Investigación en Epidemiología del INP; y con la participación de un equipo de enfermeras, profesores de educación física, nutriólogas, psicólogos y médicos coordinados por la Mtra. Jessica Moreno Saracho, investigadora del INSP.
La investigación realizada en Tlaltizapán mostró la complejidad del problema que representa la obesidad y sus resultados aportan evidencia útil para la promoción de la alimentación saludable y la actividad física en escolares, y brindan bases para proponer estrategias para reducir la prevalencia de obesidad infantil con el trabajo colaborativo entre la comunidad, la escuela y las autoridades.
“Estamos contentos con los resultados que se lograron gracias a la participación de las madres de familia, maestros, directores y equipos de los institutos de salud que participamos. Esta experiencia nos enseñó muchas lecciones que pueden ser de utilidad para mejorar la implementación de las regulaciones de alimentos y la promoción de actividad física en las escuelas, para mejorar la nutrición de los niños.” puntualizó el Dr. Juan Rivera Dommarco durante la presentación de los resultados del estudio.

THE LANCET PUBLICA SERIE SOBRE LA OBESIDAD EN EL MUNDO

  • El fracaso mundial al intentar abatir la epidemia de obesidad demanda una nueva forma de pensar el problema, aseguran los expertos
Cuernavaca, Mor. (Febrero 18, 2015) El progreso en la lucha contra la obesidad a nivel mundial es “inaceptablemente lento”, de acuerdo con lo expuesto en los seis artículos que conforman la nueva Serie sobre obesidad publicada en la revista The Lancet este día.
De acuerdo con la Serie, hacia el 2010 tan solo uno de cada cuatro países había implementado políticas públicas para promover una alimentación saludable. En todo el mundo las tasas de obesidad infantil se incrementaron dramáticamente en menos de una generación, y si bien en algunos países estas tasas han comenzado a estabilizarse, ninguna nación cuenta con datos sobre una disminución de las tasas de obesidad entre su población.

Por otro lado, la industria alimentaria tiene un interés especial en la población infantil, ya que una exposición repetida a bebidas endulzadas y alimentos altamente procesados durante esta etapa crea preferencias de sabor, lealtad a la marca, y otros “beneficios” para la industria. No obstante, pocos países han desarrollado políticas o implementado las recomendaciones internacionales para proteger a los niños de los daños a la salud causados por la obesidad.


Las estimaciones presentadas en la serie de The Lancet sugieren que el consumo de calorías ha aumentado considerablemente en niños, en parte asociado al interés que la industria de los alimentos tiene en ellos. En Estados Unidos, por ejemplo, los niños consumen en promedio 200 kcal más al día de lo que hacían en la década de los 70, lo que representa un negocio de 20 mil millones de dólares para la industria alimentaria.




Por otra parte, los colaboradores de la Serie apuntan a la importancia de reformular la posición que se tiene frente a la epidemia de obesidad para lograr detenerla y revertirla, ya que en términos generales, el avance ha sido poco. En este sentido, deben reconocerse las responsabilidades sobre la salud tanto del individuo como de los ambientes alimentarios, influenciados éstos por determinantes biológicos, psicológicos, sociales y económicos. Asimismo, señalan la necesidad de romper el “círculo vicioso” de la oferta y la demanda de alimentos poco saludables a través de la implementación de políticas gubernamentales “inteligentes”, en un esfuerzo conjunto con la industria y la sociedad. Dichas políticas deberán propiciar un ambiente saludable; una mejor disponibilidad, precio y estándares nutricionales; una regulación más estricta de la publicidad que influya en la elección de alimentos y bebidas y otras medidas como impuestos sobre productos no saludables, etc.

Sin embargo, la responsabilidad de reducir la prevalencia de la obesidad va mucho más allá de los gobiernos, dicen los autores de la serie, y hacen un llamado a los profesionales de la salud pública y a la sociedad: recomiendan la acción civil como clave para apoyar las políticas contra la obesidad e insisten en que debe mejorarse la capacitación de los profesionales de la salud, particularmente frente a los prejuicios acerca de los pacientes con obesidad.

La Serie sobre Obesidad puede consultarse en el sitio web de la revista The Lancet, en el siguiente enlace:www.thelancet.com/series/obesity-2015

Por su parte, el Dr. Juan Rivera Dommarco, director adjunto del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, participó como coautor del artículo “Mobilisation of public support for policy actions to prevent obesity”, en el que los expertos muestran la importancia y el papel que tienen diversos actores sociales, incluyendo la sociedad civil, en la demanda de políticas públicas para la prevención de la obesidad.